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Visitar Puerto Escondido, México : descanso en la playa

Visitar Puerto Escondido, México : descanso en la playa

11 horas en autobús desde Oaxaca. Pensaba que me iba a hacer largo pero no. Para nada. No he abierto los ojos de todo el viaje.

Por fin, he llegado al océano. En este viaje maraton de 15 días por México, quería ir a la playa unos días para bañarme pero también para hacer una especie de pausa y descansar un rato. Estos eran mis objetivos al visitar Puerto Escondido.

Mientras lees esta entrada, te aconsejo escuchar esta canción:

Salgo de la estacion de autobus y me marcho con la intención de encontrar un sitio para desayunar. No tardo mucho en ver un pequeño local. La atención es muy buena, el desayuno tan rico como barato. Creo que a los demás clientes les entra curiosidad al verme ya que vienen a charlar conmigo.

Puerto Escondido, ciudad fantasma

Hago tiempo en un verdoso y silencioso parque antes de hacer mi check in, El Idilio Park. Parece que Puerto Escondido está durmiendo aún, pero ya son las 12 de la mañana. Poca gente en las calles, pocas tiendas abiertas. Esta tranquilidad es agradable pero extraña a la vez. No se oye ni un ruido. A veces, aparece un hombre o una mujer. Se sienta en un banco unos instantes y sigue con su vida. Tengo la sensación de estar en un pueblo fantasma. Tal vez, es el sol ardiente que mantiene a los habitantes en sus casas. Mientras me acerco de mi hotel, me parece que la calle es aún más vacía. Solo unos perros callejeros se atreven a pasearse bajo este calor intenso.

visitar-puerto-escondido

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En la recepción, ni tengo el tiempo de decir 2 frases para que la mujer belga, que lleva el hotel, descubre que soy francesa. Me enseña en un mapa los sitios donde puedo comer y como ir a la playa. Entro en mi habitación fresca y algo oscura. Una buena ducha y me tumbo en la cama para descansar unas horas.

Descubrimiento de la Bahía Principal

Llega el momento de ir a la playa principal de la ciudad. Cruzo la ciudad. Hay gente en la calle. La cosa se está animando un poco. Las tiendas empiezan a abrirse una tras la otra. Algo de música se oye a través de una ventana. Me cruzo con muchos Mexicanos que me saludan. No veo ni a un turista. Eso es porque muchos se quedan en las zonas de playa donde todo está a su disposición para tener unas vacaciones perfectas: hoteles, discotecas, tiendas de recuerdos, bares de mezcal… Paseando por esta zona, veo un sitio sin ningún encanto, un sitio que se puede encontrar en cualquier pueblo turístico cerca del mar. Me alegro alojarme en una área más auténtica.

No tengo el tiempo de dar 5 pasos en la arena caliente que me viene a hablar un hombre que gestiona unas sillas y sombrillas para los pocos turistas mexicanos que vienen por allí. Es muy amable e insiste que me sienta un rato con él para charlar. Frente al mar, me cuenta su vida, sus 2 trabajos, su ranch familiar fuera de la ciudad… Me despido de él, prometiendo que volveré más tarde para una cerveza.

Una playa tan tranquila

Ando a lo largo de esta playa tan larga pero bastante vacía de turistas. De vez en cuando, se ve a una persona sola con su libro, una familia con los niños disfrutando del agua, o una pareja de amigas envueltas en sus pareos. Me he ido muy lejos y me duelen las piernas de andar tanto en la arena. Hago el camino al revés y me encuentro un sitio donde acomodarme. Si cierro los ojos, solo el ruido del mar y las risas de unos niños a lo lejos me llegan al oído. El sitio es bien tranquilo. Aprovecho para descansar sentada en el agua cálido.

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Una magnifica puesta del sol

El sol empieza a bajar. Me visto y vuelvo a ver el hombre de las sombrillas que me regala una cerveza bien fría. El cielo ofrece colores anaranjados y cálidos a sus espectadores. La puesta del sol es hermosa. La luz oscura de la noche cae rápidamente sobre los únicos cuerpos que se mueven aún por la orilla del mar. Me despido de este sitio mágico y tranquilizador, y voy a comer una pizza. Días que sueño con comida occidental. Hoy, no me puedo resistir más. Y !qué cómodo estar en esta zona tan turística al final!

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Liberación de tortugas prevista

De vuelta a mi hotel, el recepcionista mexicano de noche me acoge. Me comenta que mañana habrá liberación de tortugas en la playa Bacocho. Sé que eso lo hacen en las playas de Mazunte, un pueblo cerca que había pensado visitar en un primer tiempo, pero no sabía que lo hacían en Puerto Escondido. Ya tengo un plan fijo para mañana.

Se dice que la playa cansa, no hay nada más cierto. Cayo de todo mi peso en mi cama y no me despertaré antes del día siguiente.

Gastos:

  • Desayuno: 60$
  • Hotel ( noches): 390$
  • Cena Pizza Bendito’s: 120$
  • Otros: 10$

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